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El proceso de duelo

El proceso de duelo

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El proceso de duelo refleja una relación emocional con cualquier pérdida, que puede tener su origen en una muerte, un divorcio, una pérdida de empleo, un diagnóstico de esterilidad, jubilación, un cambio de casa, la salida de un hijo de la casa, una enfermedad paralizante … básicamente, en todo aquello que represente el final de alguna parte de nuestra vida, tal y como la conocemos hasta entonces.

1. Duelo

El concepto de «duelo» se asocia naturalmente con el proceso posterior a la muerte de un ser querido. Sin embargo, cuando estamos ante el final de una relación amorosa o la pérdida de un miembro de nuestro cuerpo tras un accidente o una cirugía, o cuando perdemos una mascota, también estamos hablando de duelo, es decir, todas estas situaciones son ejemplos de pérdidas por las que atraviesa el individuo a lo largo de su vida y que, obviamente, necesita tiempo para superar esta fase, pero a pesar de las diferentes situaciones de duelo, solemos ceñirnos únicamente al proceso de duelo asociado a la muerte.

Es un proceso individual, ya que cada uno elabora el sufrimiento, la ruptura, la idea de un final, de una manera única. Incluso al experimentar diferentes procesos de duelo, el mismo individuo puede, y probablemente lo hará, reaccionar de una manera única a cada uno de ellos.

Hay un conjunto diferente de sentimientos, que surgen en la misma etapa o en diferentes etapas del proceso de duelo. La tristeza, el enfado, la culpa (a menudo irracional) y la ansiedad (con posibles ataques de pánico) son las que suelen presentarse con mayor intensidad.

La ansiedad puede traer el miedo a no poder cuidarse sin el fallecido, o incluso convertirse en una fobia, porque el individuo tiende a empezar a pensar en su propia mortalidad.

2. Síntomas

Processo de Luto 3
Processo de Luto 2

A lo largo del proceso de duelo, es natural que las personas experimenten las siguientes sensaciones:

    • Fatiga, apatía o desinterés por la vida en general;
    • Soledad emocional y / o social;
    • Sentirse desamparado;
    • Choque;
    • Deseoso de recuperar la pérdida;
    • Emancipación;
    • Alivio, generalmente acompañado de un sentimiento de culpa;
    • Entumecimiento, que a menudo actúa como una protección contra la avalancha de emociones que abruma a una persona después de enterarse de la pérdida.

También hay una serie de posibles síntomas físicos que incluyen:

    • Vacío en el estómago;
    • Opresión en el pecho o la garganta;
    • Sensación de falta de aire
    • Despersonalización (todo parece irreal);
    • Debilidad muscular;
    • Boca seca;
    • Mayor sensibilidad al ruido.

Otros síntomas que pueden aparecer con frecuencia son pensamientos recurrentes sobre lo sucedido que, si persisten, pueden conducir a depresión o ansiedad; la incredulidad por lo que pasó; la difícil concentración; la confusión que no te permite poner las ideas en orden, dejando tu memoria comprometida.

El proceso de duelo puede ser bastante doloroso y aterrador; del shock y la confusión al equilibrio, uno tiene que atravesar el “caos”. Sin embargo, todos los sentimientos son parte de la aceptación de la pérdida y ayudan a darle sentido.

A veces, nos enfadamos con el “robo” de seres que nos son queridos y, muchas veces, recurrimos a formas inapropiadas de lamentarlo y vivir con el hecho. Querer entender algo que no tiene explicación conduce a un malestar psicológico, generando enfermedades o cambios de humor que en ocasiones pueden derivar en malentendidos con síntomas de depresión, sobre todo por la intensidad de la tristeza y cambios en el sueño y el apetito.

“Anónimo”

“Toda a minha vida deixou de fazer sentido, não conseguia ia trabalhar, não conseguia falar com ninguém, não conseguia comer, nem conseguia fazer uma coisa tão simples, como tratar da minha higiene pessoal. Quando dei conta do estado em que me encontrava, decidi que não podia continuar assim e procurei ajuda.”

3. 5 fases del duelo

En la mayoría de los casos, es posible distinguir 5 fases principales del proceso de duelo:

Fase 1 – Negación

El dolor de la pérdida es tan abrumador que la tendencia a minimizar o negar lo sucedido como una forma de sobrevivir es la primera reacción primordial.

El cambio instantáneo y repentino puede llevar a un estado de shock y apatía, y la persona tiende a huir de la realidad hacia una más tolerable. Sin embargo, este es un mecanismo de defensa natural, ya que da tiempo para asimilar toda esta nueva información, evitando una sobrecarga de emociones negativas.

Fase 2- Ira

Cuando comienza a darse cuenta de que la pérdida es real, la ira puede ser una forma de tolerar las emociones negativas asociadas, ya que ayuda a «ocultar» las vulnerabilidades y los miedos de los demás, haciéndola más aceptable socialmente. Es posible culpar a otras personas oa la vida en general, reaccionar con rabia hacia amigos, familiares o cualquier entidad superior.

Aunque es probable que aleje a otros de nosotros en un momento en el que sería importante tenerlos cerca, es una emoción importante que se debe sentir de verdad para que desaparezca pronto y el proceso de duelo continúe.

Fase 3 – Negociación

Queda una falsa esperanza y la persona intenta negociar – puede ser con Dios, por ejemplo – como una forma de tratar de evitar el dolor.

La pregunta «¿Y si …?» comienza a aparecer con frecuencia, asociado a la culpa, y la persona parece estar dispuesta a hacer todo para que la vida pueda volver a la normalidad. Promesas como “Si Dios lo sana cambiaré completamente mi vida y estaré más con él”, “Prometo ser una mejor persona si él vive” a cualquier poder superior son comunes, en un intento por cambiar el resultado.

Etapa 4 – Depresión

Es la forma de duelo más aceptada. El vacío que deja la persona o situación provoca una pérdida del interés general y sentimientos de desesperanza, e incluso puede llevar a la ideación suicida. Aunque la depresión es normal en un proceso de duelo, si su prevalencia excede el primer año de muerte, se considera clínicamente relevante y necesita una intervención especializada.

Sin embargo, existe un factor distintivo: en los individuos deprimidos existe un déficit de autoestima, con la consecuente visión negativa de sí mismos, de los demás y del mundo, que no ocurre en el proceso de duelo.

Fase 5 – Aceptación

Al final del proceso de duelo, la persona deja de resistir la realidad de la situación y no intenta cambiarla de ninguna manera, a pesar de que todavía siente el dolor de la pérdida. El arrepentimiento y la culpa pueden permanecer, sin embargo, los momentos previos de rechazo, negociación e ira se disipan.

Las emociones comienzan a estabilizarse, la (nueva) rutina se establece sin la persona, siendo un período de readaptación.

Durante estas etapas del proceso de duelo, pueden coexistir una serie de síntomas, entre ellos la sensación de una posible presencia, trastornos del sueño que incluyen el miedo a soñar o no despertar, distracción y olvido, aislamiento, alteraciones en el nivel alimentario que pueden llevar a comer más o menos de lo habitual, variaciones de peso, ataques de llanto, agitación hasta el punto de perder la serenidad, la evitación o, por el contrario, el deseo constante de estar en contacto con lugares y objetos que le recuerdan al fallecido.

RESUMEN

El duelo es un proceso, un conjunto de reacciones y emociones, que resulta de una pérdida muy impactante (por ejemplo, la muerte). Sin embargo, se aplica a varias situaciones en las que se produce una ausencia abrupta y definitiva.

El proceso de duelo tiene como objetivo hacer que la persona sea consciente de que su ser querido nunca podrá ser reemplazado, sin embargo, es importante avanzar y adaptarse a una nueva realidad. Para ello, a veces se necesita una ayuda más presente.

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